¡Ni perdón ni olvido! Es una de las famosas arengas revolucionarias. Y es también la reflexión que se deben hacer los demócratas de izquierda en Colombia por estos días.
La reciente orden de detención al Senador Iván Moreno y la suspensión temporal del Alcalde Mayor de Bogotá Iván Moreno Rojas, ambos militantes del Polo Democrático Alternativo, cuestiona la integridad de este movimiento y genera incertidumbres sobre su futuro inmediato. El primero, está detenido como medida cautelar por su presunta participación en el llamado “Carrusel de la contratación”; el otro, suspendido por omisión y falta de control de los recursos públicos del distrito, invertidos en obras de infraestructura.
Este tipo de noticias son tristemente frecuentes en Colombia, donde la clase dirigente ha sido constantemente incompetente y ha estado relacionada con el crimen en diferentes escándalos. Sin embargo, en esta ocasión hay una ligera diferencia: no se trata de políticos de los partidos tradicionales ni de alguna de las curiosas reorganizaciones de los mismos. Esta vez se trata del PDA, un partido de izquierda que se postula como una alternativa a los vicios de la política tradicional colombina.
Quizás justamente por esta característica, la de ser de izquierda, las acusaciones, investigaciones y sanciones se han dado de manera tan ágil y diligente, al punto de generar sospechas sobre la legitimidad, constitucionalidad y acato al debido proceso en las recientes determinaciones. El Procurador General (responsable de la sanción al alcalde) ha sido cuestionado desde el inicio de su gestión por seguir apasionamientos políticos y religiosos y actuar con subjetividad (V. gr. su concepto frente al referendo re – reeleccionista, su posición frente al aborto o la sanción a la congresista Piedad Córdoba). También es sospechosa la influencia de los medios de comunicación, que nunca antes se habían mostrado tan vigilantes de la gestión pública como con la presente administración distrital y que, desde hace meses y sin juzgamiento previo, han dictaminado la existencia de un cartel de la contratación en la ciudad, que involucra a la familia Moreno Rojas.
Al margen de la presunta persecución, algo ha andado mal en el gobierno de Moreno. El rechazo y la desconexión con la ciudadanía son evidentes, principalmente por las inminentes demoras en las obras de infraestructura, que causan un tremendo malestar en la gente y que se manifiesta en la animadversión hacia el Alcalde. Hasta qué punto esta situación es responsabilidad de los contratistas (los hoy detenidos miembros del Grupo Nule), hasta qué punto obedece a corrupción en la adjudicación de los contratos y hasta qué punto es responsabilidad directa de la administración distrital y de los hermanos Moreno en particular es algo que el tiempo y la justicia determinarán. Lo cierto es que su gestión no ha sido buena y los cuestionamientos han llegado al punto de afectar la gobernabilidad de la ciudad.
Si se tratara de otro partido, sus dirigentes continuarían con su vida de manera tranquila y los votos le seguirían llegado como hasta ahora. Pero por ser el Alcalde y el Congresista en cuestión miembros del PDA, es necesario hacer una reflexión sobre la responsabilidad del partido en estos hechos. Como se ha repetido constantemente por estos días, las responsabilidades judiciales son individuales, por tanto no cabría una responsabilidad colectiva al partido; más aún al tratarse del Polo, una organización que más que un partido es una asociación de diferentes movimientos y por tanto, otras tendencias como el MOIR o el Partido Comunista no tienen una relación directa con los Moreno y su corriente, la ANAPO. Sin embargo, caben otro tipo de responsabilidades, como el no haber acompañado y vigilado la gestión del Alcalde, principalmente tras la avalancha de señalamientos. Podría criticársele también al Polo no haberse alejado definitivamente de los Moreno, al ver el alcance de las acusaciones y la inminencia de los hechos. La misma responsabilidad podría caberle a otros partidos, como a la coalición que se formó en el Consejo Distrital o al Partido Liberal en concreto, por que el Representante Germán Olano y el ex Contralor Moralesrussi, hoy salpicados por el escándalo, son militantes de ese partido.
Sin duda, los resultados de la administración de Bogotá y las recientes determinaciones judiciales y disciplinarias menoscaban la capacidad del Polo para hacer las vehementes denuncias que ha hecho hasta el momento, en casos como la parapolítica, Agro Ingreso Seguro y más recientemente, el Carrusel de la Salud. Pero cuestiona incluso su misma continuidad, como oposición al establecimiento y alternativa en forma y fondo, a la política tradicional en el país.
Aún sin ser de izquierda, es importante reconocer la importancia de la existencia de un partido como el PDA en Colombia. La democracia debe permitir el pluralismo en los actores políticos, dando cabida a diferentes tendencias, sobre todo en este país, donde hemos soportado un conflicto armado por décadas. La izquierda colombiana de base debe decidir si olvida su arenga clásica, perdona al Polo, olvida lo sucedido y continúa adelante con un partido debilitado, con una imagen pública deteriorada, pero quizás depurado y fortalecido tras las dificultades. O si por lo contrario, le da los santos óleos al PDA y comienza de cero nuevamente a construir un proyecto político, con la ilusión de crear una alternativa de poder que lleve a la realidad política los ideales de justicia social, respeto a los Derechos Humanos, resolución definitiva del conflicto, cuidado del medio ambiente, democracia plena y transparencia en el manejo de los recursos públicos.
Las elecciones regionales de octubre son el escenario para que la sociedad dictamine el futuro del PDA. Si Colombia reeligió al partido responsable de los falsos positivos, la parapolítica, las altas cifras de desempleo, pobreza y desigualdad, AIS, la yidispolítica, ¿será capaz de volver a votar por el Polo Democrático Alternativo?
* Economista UN.
Integrante del CEID
La forma de gobernar del alcalde Samuel Moreno ha sido la de tantos caciques políticos que han manejado los destinos de varias ciudades colombianas. Los acuerdos dentro del concejo han permitido gobernar en coalición con todos las partidos haciendo inexistente la oposición. De ahí, que sean los medios de comunicación los que actúen como "verdugos" de la mala administración. Además, fueron Petro, Carlos De Roux entre otros los que hicieron la denuncia del "cartel de la contratación" siendo militantes del Polo. Cabe anotar como dice Rodolfo Arango que "una cosa es la responsabilidad política por la cual el Polo es castigado justamente ahora y otra cosa es la responsabilidad jurídica del alcalde, que ciertamente no está establecida y debe ser la conclusión de un proceso legal en el que se respeten los principios de presunción de inocencia, de defensa y debido proceso"...
ResponderEliminarSi la forma de gobernar de Samuel es la misma que la de la mayoría de políticos en las ciudades, ¿por qué los medios no están tan pendientes de esas alcaldías? Lo que quiero decir es que los medios de comunicación colombianos, siempre cercanos al establecimiento, no van a dejar pasar la oportunidad que le están dando los Moreno para intentar acabar con el Polo.
ResponderEliminarLa comisión de Petro y compañía denunció las posibles irregularidades en la administración de Samuel, pero esa no es (ni siquiera en estos momentos) la posición oficial del partido. Por eso es que afirmo que al Polo le faltó autocrítica.
Por último, la responsabilidad política del Polo y la responsabilidad jurídica de Samuel están estrechamente ligadas. En tanto Samuel sea declarado culpable o sea absuelto, eso afectará la imagen que la ciudadanía tenga sobre el partido.
lo que pasa es que andres moja cuco con el polo
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