Por David Ernesto González Ruiz*
“La democracia se define también como un modo de vida. Pero no puede serlo más que garantizando la calidad mínima de la existencia ordinaria y cotidiana de los miembros de una sociedad” Guy Hermet.
El pasado 26 de Marzo culminó en Rio de Janeiro, Brasil el “Quinto Foro Urbano Mundial” coordinado por la Oficina para Asentamientos Humanos de las Naciones Unidas ONU-Habitat. Y el tema central de dicho encuentro fue “el derecho a la ciudad: uniendo el urbano dividido”. Ha sido una grata sorpresa, que las Naciones Unidas se den a la tarea de crear espacios donde todos los actores sociales, independientemente de su posición política, participen y creen consensos sobre los principales problemas a futuro que enfrentan las ciudades. Pero, ¿el concepto de derecho a la ciudad ha sido difundido y entendido por la sociedad colombiana?, es más, ¿qué se entiende por derecho a la ciudad?, será, ¿qué la sociedad colombiana, ha estado rezagada frente a estas tendencias globales?
Se puede decir, que los retos del siglo XXI son la creciente urbanización mundial. En la actualidad, contamos con ciudades como Tokio de 35 millones de habitantes concentradas en menos del 4% del territorio de Japón (Banco Mundial, 2009). Estos fenómenos de aglomeración, han representado problemas para los gobiernos y los ciudadanos que quedan excluidos en su propio territorio. Divulgar los derechos humanos ha sido la bandera de lucha por la cual, se ha concientizado al morador de una ciudad sobre sus necesidades y derechos, bajo el precedente de pertenecer a un sistema democrático. Esta divulgación ha permitido el nacimiento del “derecho a la ciudad”, en palabras de Harvey, éste derecho “es mucho más que la libertad individual de acceder a los recursos urbanos: se trata del derecho a cambiarnos cambiando la ciudad”.
Pero, se puede decir que en Colombia ¿podemos acceder a este derecho? Creo que no ha sido así, lo posición neoliberal que ha dominado estos últimos veinte años de gobierno han generado condiciones propicias para la acumulación de capital. Y dado, que la ciudad es el mejor lugar para mezclar estos excedentes que generen plusvalor. En el proceso de urbanización han tomado las riendas quienes participan de dichos excedentes, que en nuestra sociedad son un muy reducido grupo de personas. Ahora bien, y que pasa con los demás ciudadanos. Pues la única solución es poblar los cerros y lugares de poco interés económico para los urbanizadores.
Por eso, es necesario que se divulgue la carta de Rio de Janeiro 2010 donde se hace un llamado ha “reafirmar la ciudades democráticas, sostenibles y humanas. Y se reconoce la necesidad del derecho a la ciudad como un nuevo paradigma político, cultural, económico y socio-ambiental para la reconstrucción de nuestras ciudades y en especial, nuestras dimensiones política y cultural”. La carta es una invitación a reconocer que hoy el mundo se esta haciendo más urbano. Y esta en nuestras manos evitar que siga existiendo el urbano dividido.