Por David Ernesto González Ruiz*
"[Si me preguntan dónde deseo vivir, diría que] en lo más hondo de una selva virgen de alta ontaña, ha orillas de un lago situado en la esquina de Madison Avenue de Manhattan con los campos elíseos de París en una pequeña y tranquila ciudad de provincia"(Citado en: Savater, política para Amador)
Es interesante el ejercicio que ha emprendido la revista Semana y la Universidad del Rosario al intentar recoger propuestas y opiniones de los candidatos presidenciales sobre temas específicos. En su sexto capítulo del “cuestionario pragmático” se recoge la visión de los candidatos frente al Desarrollo Urbano y las propuestas específicas frente a temas como el crecimiento de las ciudades, la armonía entre los entes territoriales, la vivienda popular y políticas que incentiven la inversión de las ciudades hacia la productividad.
Al leer cada una de las entregas del cuestionario queda la sensación que en materia de desarrollo urbano los candidatos no se atreven a plantear soluciones estructurales a los problemas que aquejan nuestras ciudades, sino que se limitan a dar conceptos y soluciones ambiguas. Por ejemplo, en materia de crecimiento urbano todos los candidatos coinciden con la concentración y compactación de las ciudades dando prioridad a la delimitación que se otorga al territorio en los POT. Pero, el grande problema en la práctica es que la constitución de 1991 aplazó la discusión y creación de una Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, por lo que no existe una clara diferenciación entre los niveles Macro (país), Meso (departamentos) y Micro (municipios) del territorio. Es notorio en el caso de Bogotá, como la falta de claridad en éstos límites (entendiéndose aquí, no solo la dimensión geo-espacial, sino la jurídica, política y social) ha producido una movilización de las grandes compañías a municipios cercanos como Cota, Facatativa, Mosquera entre otros. Que ha generado una competencia ruin entre los entes territoriales por quién da mayor exención tributaria para quedarse con el pedazo de la torta ¿empresarial? más grande. Por citar otro ejemplo, en materia de movilidad se presentó una discusión sobre tren de cercanías y metro, que en últimas, por falta de la jerarquización y liderazgo terminó en el aplazamiento nuevamente de temas tan importantes en el desarrollo regional.
En materia de vivienda se quedan cortos algunos candidatos y se remiten a la tan famosa formula de construcción de Vivienda de Interés Social. Pero es evidente que sin una reforma urbana que le de instrumentos jurídicos y legales a los gobiernos municipales es imposible evitar la gentrificación y la especulación de las tierras. Al seguir implementando técnicas como la del “zoning”, es decir, la planificación mediante la norma, se da amplio margen para que el desarrollo urbano de las ciudades se de lote a lote y no en conjunto como debería ser. La ley 388/97 ha mostrado un avance en cuanto a planeación del territorio urbano, pero la reforma urbana se queda corta en cuanto a instrumentos de gestión que desincentiven la especulación de tierras y se pongan al servicio del desarrollo de la ciudad.
Por último, el apego por políticas de corte neoliberal ha enceguecido la riqueza que impera en las sociedades. No solo con inversión extranjera puede salir una ciudad a delante. Y un claro ejemplo de ello pasa en las ciudades intermedias del país. Miremos un ejemplo, una multinacional como Carrefour invierte por ejemplo en Ibagué con la construcción de un supermercado. Por lo que la comunidad, los gobernantes y dirigentes quedan muy agradecidos y conceden un sinnúmero de beneficios para que dicha inversión se quede. Pero en realidad, la transformación social es muy pequeña ya que la mano de obra que emplean es la no calificada (empacadores, cajeros, bodegueros), ya que para dirigir el negocio llegan con un sequito de ejecutivos que no se apropian de la ciudad en que trabajan. Por esta razón, las propuestas de los candidatos en materia de desarrollo urbano debe ir orientado ha herramientas que permitan gobernar, realizar transformaciones urbanas necesarias sin el desgaste jurídico. Deben ir orientadas a la promoción de la gobernanza. Donde existan organismos municipales que actúen de puente entre la sociedad civil y el gobierno. Donde las necesidades de la comunidad sean escuchadas y el desarrollo sea endógeno. No hay que olvidar que un 80% de la población colombiana vive en ciudades y son las ciudades el motor de crecimiento y desarrollo de una nación.
* Investigador CEID degonzalezru@unal.edu.co
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