miércoles, 21 de abril de 2010

Opinión: ¿Se puede predicar la tragedia de los comunes del sistema general de participaciones?

Por Miguel Naged Rondón*

La tragedia de los comunes, es el fenómeno en el cual varios individuos actuando naturalmente y en pro de su interés personal, se aprovechan de un recurso común hasta el punto de destruirlo. Básicamente, es satisfacer intereses individuales sirviéndose de un bien que no es propio pero que puede ser usado por todos, hasta tal punto de arrasar con este.

A mi parecer este fenómeno se presenta evidentemente en el sistema general de participaciones colombiano (sistema por el cual se le asignan los recursos a las entidades territoriales; departamentos distritos y municipios). Para llevar a cabo la distribución de recursos a los distintos niveles de la descentralización territorial es necesario ejercer una presión tributaria a los ciudadanos, lo que crea una bolsa común de recursos (Presupuesto Nacional) que se convierte en un bien público con el objeto de solventar y cubrir las necesidades más básicas que se presentan en nuestra sociedad. Aparentemente este bien público está destinado a protegernos, a cumplir con una especie de contraprestación por el hecho de que la misma ciudadanía es la que cumple con la carga de formar el recurso. Pero lo que se presenta en la realidad es que nunca la totalidad de la ciudadanía cumple con la tributación impuesta y en muchos casos ni siquiera la ley impone tributos a algunas clases sociales, pues manifiestamente la ley colombiana está hecha para que la clase social que soporta la carga tributaria mas fuerte sea la clase media debido a que las clases con menos posibilidades económicas no tienen la forma de cumplir con este principio. Lo que es en cierta medida entendible. Por otra parte las clases más altas y con mayor poder económico son las que tienen el manejo político del país, son las que con sus capitales le imponen al país sus congresistas y servidores públicos que tienen como objetivo oculto, pero claro, favorecer a quienes los tienen en esa posición. Esta es la explicación a la parcialidad tan evidente de las leyes colombianas en todos los campos, y una de sus consecuencias es que la mayor parte de recursos provenientes de la gran clase media se quede en unos pocos que se aprovechan del bien público más importante del país el cual iba destinado a apoyar la misma clase media y a los menos favorecidos que son en ultimas el objeto de dicho bien público. En el congreso cada fuerza política lucha en los debates por quedarse con una parte más grande cada vez de recursos para su zona, los que después se invierte a través de contratos concedidos a empresarios que hacen parte de esa minoría que eligió al congresista y que al momento de ejecutar dicho contrato se queda con una considerable parte del recurso asignado; esto consecuentemente trae una inversión o gasto mal hecho, que no cumple con lo que en pleno debería cumplir ni con la satisfacción del interés general. Finalmente, están acabando con el frondoso pastizal del Presupuesto Nacional.

* Columnista Invitado. Estudiante Derecho Universidad del Rosario.

1 comentario:

  1. Muchas gracias por su aporte Miguel. Considero que la columna describe bien una parte de un fenómeno complejo que es la captura por parte del Estado de algunos grupos de interés o incluso de las mismas mafias. Mientras esto siga así es difícil esperar que el Estado pueda representar el interés general y trabaje por el bienestar de todos los ciudadanos, lo cual es un impedimiento para que se de un verdadero desarrollo robusto e incluyente.

    Me queda una pregunta y es, aceptando que la gente persigue sus propios intereses y trata de capturar abusivamente rentas del Estado, ¿qué se podría hacer para evitar este fenómeno?

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